
Maine, Estados Unidos.— Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes exigieron explicaciones a las autoridades y preparaban nuevas protestas tras la muerte de un conductor durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
El hombre murió el lunes en la ciudad de Biddeford, luego de que un agente migratorio disparara contra el vehículo que conducía. El caso representa la segunda ocasión en una semana en la que personal del ICE emplea fuerza letal y, al menos, la novena muerte registrada desde el inicio de la ofensiva migratoria impulsada por el presidente Donald Trump.
Exdirector de Pemex seguirá proceso penal en libertad tras cambio de medida cautelarNo nos vamos de aquí: afirma Sheinbaum tras visita en Sierra NorteColectivos de apoyo a inmigrantes identificaron a la víctima como un ciudadano colombiano de 26 años. La Embajada de Colombia informó que mantiene comunicación con las autoridades estadounidenses y que proporciona asistencia a los familiares del fallecido.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, el agente abrió fuego al considerar que existía un riesgo para la seguridad pública. Los elementos se encontraban vigilando la vivienda de una persona que, según las autoridades, permanecía de manera irregular en el país y contaba con una orden definitiva de expulsión.
La dependencia explicó mediante una publicación en X que los agentes intentaron detener un vehículo que salía del domicilio, pero el conductor habría tratado de escapar, por lo que uno de los oficiales utilizó su arma.
Horas antes, el senador de Maine Angus King declaró que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, le había informado que el agente disparó después de que el conductor supuestamente intentara utilizar el automóvil como arma contra integrantes del ICE.
King añadió que, según la información recibida, los agentes se encontraban en el lugar para ejecutar una orden de arresto contra otra persona y no contra el hombre que terminó muerto.
La ausencia de cámaras corporales entre los agentes involucrados ha generado numerosas dudas sobre las circunstancias del tiroteo ocurrido en esta comunidad costera ubicada al sur de Portland, la ciudad más grande de Maine.
Hasta el momento, no se ha determinado a qué distancia se encontraba el agente cuando disparó, si los oficiales ordenaron al conductor detenerse ni de qué manera el vehículo habría puesto en riesgo a otras personas. El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a una solicitud de información relacionada con estas interrogantes.
La oficina de la fiscal general de Maine, que también participa en la investigación, indicó que los primeros reportes apuntan a que el automovilista intentaba escapar mientras avanzaba en dirección al agente. El oficial responsable de los disparos fue colocado en licencia mientras continúan las indagatorias.
La senadora republicana de Maine Susan Collins señaló que Mullin le comunicó que la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional investiga lo ocurrido en coordinación con el FBI.
Una grabación de seguridad de un establecimiento cercano, obtenida por The Associated Press, muestra un automóvil blanco aproximándose a una intersección a velocidad moderada y realizando varios giros lentos. Posteriormente, una camioneta de las fuerzas del orden le cierra el paso. Dos agentes abren la puerta del conductor y extraen un cuerpo que aparentemente no presenta movimiento.
Las imágenes no permiten establecer en qué momento se realizaron los disparos.
Daniel Boucher, quien observó parte de los hechos desde la ventana de su departamento en un tercer piso, relató que se asomó después de escuchar varios sonidos similares a detonaciones. Después vio avanzar la camioneta policial hasta que el otro vehículo chocó contra ella.
Boucher afirmó que el conductor tenía sangre en el rostro y la cabeza. También aseguró haber escuchado a la víctima decir que había intentado detenerse.
El testigo explicó que, posteriormente, el agente que presuntamente disparó se acercó a él. Según su relato, el oficial le manifestó que el hombre había intentado atropellarlo, aunque reconoció no recordar las palabras exactas utilizadas.
Las organizaciones Maine Immigrants’ Rights Coalition y Presente! sostuvieron que la víctima contaba con autorización para trabajar legalmente en Estados Unidos.
Mary Hayes, residente de la zona, indicó que el hombre vivía cerca del lugar con su esposa y su hija. La mujer relató que observó cómo la esposa de la víctima cayó de rodillas al ver el cuerpo de su marido sobre el suelo. Hayes participaba en una manifestación con un cartel en contra de las operaciones del ICE.
El tiroteo ocurrió pocos días después de otro incidente registrado en Texas, donde un agente migratorio mató a Lorenzo Salgado Araujo, mexicano de 52 años y residente de Houston. De acuerdo con la información disponible, agentes federales que viajaban en vehículos sin identificación lo persiguieron cuando trasladaba a su cuadrilla de construcción hacia un lugar de trabajo.
Ambos casos se producen mientras el gobierno de Donald Trump intensifica su estrategia de deportaciones masivas. Durante un periodo de cinco días a finales de junio, el ICE detuvo a más de 10 mil personas.
Las estadísticas muestran un incremento considerable en los arrestos, aunque las autoridades federales ya no concentran sus acciones exclusivamente en ciudades determinadas. Las redadas también fueron cuestionadas durante el invierno pasado, luego de las muertes de Alex Pretti y Renee Good en Minnesota.
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Foto: Especial
Djs
