
Asistir al partido entre México e Inglaterra en el Mundial de la FIFA se ha convertido en un lujo para la mayoría de los aficionados. En los días previos al encuentro, los boletos ofrecidos en plataformas de reventa alcanzaron precios que, en algunos casos, superan el medio millón de pesos, una cifra fuera del alcance de gran parte de la población mexicana.
En sitios especializados de reventa, las entradas disponibles registran costos muy por encima de su precio original. Los boletos con menor costo rondan los 81 mil pesos, mientras que otros ubicados en zonas preferenciales del estadio superan los 235 mil pesos. Incluso durante la semana se reportaron ofertas que rebasaban los 500 mil pesos por un solo acceso.
Reportan captura de operadores de la Familia Michoacana y el CJNG en Puebla No te pierdas el cierre de la ronda de dieciseisavos este viernes 3 de junioEstas cifras reflejan el impacto que tiene la alta demanda en eventos deportivos de talla internacional, donde la disponibilidad limitada y la reventa provocan incrementos considerables en los precios. Para muchos seguidores del futbol, acudir al estadio deja de ser una opción viable y la única alternativa es seguir el encuentro por televisión o plataformas digitales.
El contraste resulta más evidente al compararlo con los ingresos promedio de los trabajadores en México. Actualmente, el salario mínimo mensual es de 9 mil 582 pesos, por lo que una persona que percibe esa cantidad tendría que destinar alrededor de ocho meses y medio de sueldo para adquirir el boleto más económico disponible en reventa, sin considerar gastos básicos como alimentación, transporte o vivienda.
En el caso de las entradas con precios superiores a 200 mil pesos, el panorama es todavía más distante. Un trabajador que recibe un salario mínimo necesitaría ahorrar el equivalente a más de dos años de ingresos para comprar un solo boleto. Si se consideran los accesos que llegaron a ofertarse por encima de los 500 mil pesos, la cantidad representa más de cuatro años de salario.
Las estadísticas laborales también muestran que sólo un porcentaje reducido de los trabajadores mexicanos percibe ingresos suficientes para afrontar un gasto de este tipo. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), cerca de la mitad de los trabajadores subordinados obtiene hasta un salario mínimo, mientras que quienes perciben ingresos superiores a cinco salarios mínimos representan una proporción mínima de la fuerza laboral.
Incluso para empleados con mejores percepciones económicas, el desembolso continúa siendo considerable. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reporta que el salario base de cotización promedio supera los 20 mil pesos mensuales, por lo que un trabajador formal tendría que destinar aproximadamente cuatro meses de sueldo para adquirir el boleto de menor precio disponible en reventa.
Aunque en los últimos años el salario mínimo ha registrado incrementos importantes, especialistas en recursos humanos señalan que los aumentos otorgados por la mayoría de las empresas privadas avanzan a un ritmo menor. Estudios recientes indican que los ajustes salariales en el mercado laboral se mantienen apenas por encima de la inflación, lo que limita la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.
La diferencia entre el crecimiento de los salarios y el costo de asistir a eventos deportivos de gran magnitud vuelve a poner sobre la mesa el impacto de la reventa de boletos. Mientras miles de aficionados buscan la oportunidad de apoyar a la selección desde las gradas, los elevados precios convierten la experiencia en un privilegio reservado para un sector muy reducido de la población.
¿Quieres conocer más detalles sobre lo que sucede en Puebla? Sigue explorando nuestro portal para obtener más noticias hoy.
foto ilustrativa
xmh
