
“A veces se gana y a veces se aprende”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en sus redes sociales después del juego de la Selección de México frente a la de Inglaterra. Tuve que leer dos veces su mensaje para entender. En la primera ocasión de plano leí: “A veces se gana y a veces se pierde”. Algo en mi cabeza no procesó correctamente la expresión, me di cuenta y volví al mensaje presidencial para analizarlo con cuidado.
Claudia, en efecto, no decía “se pierde”, sino “se aprende”. Tiene razón: hay más pedagogía en algunas derrotas que en la mayor de las victorias. Y la de ayer fue una derrota con innegable sabor a heroicidad… y a victoria.
Fue un “¿y si no?”Se acabó el sueño: México es eliminado del Mundial por InglaterraLos jóvenes mexicanos indudablemente fueron mejores que los ingleses en la cancha del Estadio Azteca. Mucho mejores. A los jugadores que portan en su camiseta los famosos tres leones —de Ricardo Corazón de León, Leonor de Aquitania, etcétera— los salvaron las circunstancias, particularmente dos hechos: la gran atajada del portero Jordan Pickford al extraordinario remate de cabeza de Raúl Jiménez al minuto 17 en el arranque del partido, y, después, un instante de desconcentración del futbolista más joven del Mundial, Gilberto Mora, de 17 años de edad.
Según el diario Reforma, el segundo gol inglés se originó en un error de este adolescente: “El duelo apenas se reanudaba cuando Gil Mora perdió el balón en la salida con Anthony Gordon; la acción terminó en la segunda diana de Jude, previa pared con Harry Kane”.
Vi el encuentro y no detecté que Mora hubiese cometido tal error. No dudo que haya ocurrido: a los 17 años cualquiera se distrae. El jovencito aprenderá de esa falla y pronto será uno de los mejores futbolistas del mundo. Está llamado a serlo, sin duda. Especialistas en futbol lo ven ya en la Premier League, esto es, la liga donde participan o debutaron sus rivales de ayer. Uno de ellos, por cierto, de los más destacados —marcó dos goles—, Jude Bellingham, quien juega en el Real Madrid, felicitó a Mora por su calidad.
La que no aprende de sus derrotas, quizá porque normalmente pierde sin honor, es la prensa mexicana. Vi esta madrugada que El Universal destacaba con cero ética periodística, en su página de internet, una palabra seguramente aplicable en otras situaciones, pero no al partido de ayer: Aztecazo.
Tal expresión es injusta, absolutamente inaceptable. El término proviene del Maracanazo de 1950, cuando, en el Estadio de Maracaná en Río de Janeiro, la selección de Uruguay —teóricamente débil en ese tiempo y con la desventaja de jugar como visitante— derrotó en la final del cuarto torneo mundialista a la de Brasil, que era la amplia favorita.
Es verdad que en México, hace 25 años, no hubo injusticia al hablar de Aztecazo. Perder en 2001 frente a Costa Rica no tuvo ninguna justificación o atenuante.
Lo de ayer fue otra cosa. Inglaterra es una potencia en futbol. Su equipo, esto es, sumada la cotización de todos sus integrantes —cito de nuevo a Reforma—, vale en el mercado 1 mil 549 millones de dólares. Según otra fuente que tiene más información que yo sobre estos asuntos, Ciro Gómez Leyva en Excélsior, el valor de los jugadores mexicanos es 6.7 veces menor, alrededor de 230 millones de dólares. Ya Mora incrementará su tasación a niveles de Erling Haaland, Lamine Yamal, Kylian Mbappé o el mencionado Jude Bellingham. Por supuesto que sucederá.
México jugó mucho mejor que Inglaterra. Perder en un partido tan emotivo frente a una potencia cae en la lógica de la competencia leal en el deporte de alto rendimiento.
La Selección Mexicana dominó, compitió al tú por tú y durante buena parte del encuentro superó en términos futbolísticos a uno de los grandes equipos de Europa. Así que no cabe hablar de Aztecazo. El deporte tiene imponderables, y muchas veces se pierde aunque se supere al rival.
Lamentablemente, tenemos una prensa depredadora de los valores nacionales. Traidora, sin duda, tanto en el futbol como en la política, la cultura y no pocas actividades de la vida.
¿Qué se gana exagerando con términos como Aztecazo? ¿Frustrar a la gente? No ocurrirá. Todas las personas que vimos el partido entendimos que México realizó un gran trabajo y que perdió pero pudo haber ganado.
Nuestro periodismo, si en algo es experto en tiempos de la 4T, es en explotar las catástrofes —incluso inventándolas, como es el caso del partido de México contra Inglaterra—. El artículo de hoy en El Financiero de Raymundo Riva Palacio es otro ejemplo: mentir sobre lo que ocurrió durante los festejos de más de un millón de personas en las calles de la Ciudad de México.
Lo que busca la comentocracia, incluso manipulando los resultados deportivos, es restarle fuerza electoral al gobierno de izquierda para que regrese el pasado de privilegios que disfrutaban medios y periodistas famosos.
No engañan a nadie. Contra los pronósticos de la misma prensa sin ética, la 4T organizó el mejor Mundial de futbol que se recuerde. De las tres sedes la mejor fue la mexicana. En lo deportivo, lo correcto es destacar que cuatro triunfos consecutivos de México no los conocíamos en una Copa del Mundo.
Con lo ocurrido ayer, sin duda aprenderán los jóvenes futbolistas nacionales y serán mejores. Como México, un país que hoy es mejor que en el pasado. Lo ha demostrado la Selección. También, muy lejos, en Europa, en el durísimo Tour de Francia, lo está probando otro joven mexicano, el joven Isaac del Toro, quien ha tenido un inicio brillante en la competencia y ahora busca mantener el protagonismo en la alta montaña de los Pirineos.
El ciclista Del Toro, el futbolista Mora, los otros jugadores de la Selección son la evidencia de que nuestra nación avanza notablemente en el deporte, tanto como hemos progresado en la política y en la economía. En esto último, el progreso se nota sobre todo en el hecho de que el Estado mexicano se ha transformado en el sentido de que su prioridad es la justicia social: ya es verdad que, por el bien de todos, primero los pobres.
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Columna de Federico Arreola en SDP Noticias
Foto Especial
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