Ciudad de México.— Investigadores de la Universidad de Michigan y la Universidad de Nueva York emplearon herramientas de inteligencia artificial para estudiar más de 170 mil mediciones óseas correspondientes a más de 2 mil especies de aves paseriformes, con el objetivo de comprender mejor el ritmo de la evolución biológica.
Los resultados, publicados en la revista Nature Ecology & Evolution, indican que la diversificación de las especies no ocurre de manera constante, sino mediante etapas de transformaciones aceleradas seguidas por prolongados periodos de estabilidad.
Trump amenaza con nuevos aranceles a la Unión Europea tras sanciones contra GoogleHallan en el fondo del Atlántico un avión de Pan Am desaparecido hace 74 añosEl análisis se concentró en las aves paseriformes, el grupo de aves más diverso del planeta, que incluye especies como gorriones, mirlos, pinzones y golondrinas. Para reconstruir su historia evolutiva, los especialistas examinaron más de 15 mil especímenes conservados en colecciones científicas y abarcaron cerca de 45 millones de años.
Ante la magnitud de la información, el equipo desarrolló Skelevision, una herramienta de inteligencia artificial diseñada para medir automáticamente una docena de estructuras óseas a partir de fotografías. El sistema permitió procesar cada ejemplar en aproximadamente 45 segundos, una labor que de forma manual habría requerido varios años.
Después, los científicos utilizaron un modelo estadístico llamado Bifrost para reconstruir los cambios morfológicos registrados en las aves a lo largo del tiempo.
El estudio encontró que la evolución avanzó mediante periodos de rápida transformación, durante los cuales aparecieron nuevas características físicas en lapsos relativamente breves. A estas etapas les siguieron millones de años en los que el ritmo de cambio disminuyó considerablemente.
De acuerdo con los autores, varios de estos episodios de aceleración evolutiva coincidieron con importantes modificaciones climáticas en la historia del planeta.
Uno de los periodos más relevantes ocurrió hace alrededor de 35 millones de años, durante la transición del Eoceno al Oligoceno, cuando un enfriamiento global alteró los ecosistemas y generó nuevos espacios ecológicos que favorecieron la aparición y diversificación de especies.
Con el paso del tiempo, una vez ocupados esos nichos, la velocidad de los cambios evolutivos volvió a reducirse.
Los investigadores señalaron que estos resultados no contradicen la teoría de la selección natural formulada por Charles Darwin. Por el contrario, aportan evidencia a gran escala sobre la velocidad con la que se producen las transformaciones y respaldan la idea de que las grandes radiaciones evolutivas ocurren mediante fases de rápida diversificación, en lugar de avanzar a un ritmo uniforme.