
Tlaxcala, Tlax.- Desde hace 35 años, Don Cosme Romero dedica sus días a la relojería, un oficio que, asegura, le brinda tranquilidad y satisfacción en la ciudad de Tlaxcala.
Entre diminutos engranes, resortes y manecillas, encuentra un trabajo que exige paciencia, precisión y la búsqueda constante de la perfección para devolverle la vida a cada reloj que llega a sus manos.
Se mantiene viva la tradición de vender chapulines en TlaxcalaAcordonan perímetro de cerro por reblandecimiento de tierra en TlaxcalaPara Don Cosme, la relojería es una profesión que ha logrado mantenerse vigente a pesar del paso del tiempo y de los avances tecnológicos.
Cada reparación representa un reto distinto y una oportunidad para preservar piezas que, además de marcar las horas, conservan historias y recuerdos de quienes las portan.
El oficio de relojero se dedica a la revisión, reparación y restauración de mecanismos de medición del tiempo. Requiere gran precisión, paciencia y pulso firme para diagnosticar fallas y ensamblar diminutas piezas o fabricarlas a medida mediante el uso de tornos y herramientas especializadas.
Funciones Principales
- Desarme y diagnóstico: Inspección minuciosa utilizando lupas de aumento y pinzas para detectar averías.
- Limpieza y lubricación: Mantenimiento de engranajes y piezas móviles mediante solventes y aceites especiales.
- Sustitución o creación: Reemplazo de componentes desgastados o elaboración manual de piezas únicas para modelos antiguos o descatalogados.
- Calibración: Ajuste del péndulo, volante o módulo electrónico para garantizar la exactitud horaria.
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