
El consumo de chapulines es una tradición culinaria con una larga historia en México, especialmente en regiones del centro y sur del país. Los pueblos indígenas los han consumido desde la época prehispánica por su disponibilidad, sabor y valor nutritivo.
En Tlaxcala, Jesús Montiel recorre diariamente el zócalo con una canasta de chapulines y acociles.
Partido no cambia la relación con Ecuador; Sheinbaum recuerda ruptura diplomáticaJunto con su familia se dedica a la recolección, preparación y venta de estos alimentos tradicionales, ofreciendo su producto desde la iglesia de San José hasta el parque Xicohténcatl.
Cuenta que la mejor temporada llega con la visita de turistas, quienes buscan probar este platillo típico. Para él, más que un oficio, la venta de chapulines representa una tradición familiar que continúa llevando de las milpas a las calles del centro histórico.
Además de su importancia cultural, el consumo de chapulines se considera una práctica alimentaria sostenible, ya que los insectos requieren menos agua, alimento y espacio para producir proteína que muchas fuentes tradicionales de origen animal. Por ello, los chapulines han despertado interés tanto en la gastronomía mexicana como en iniciativas de alimentación sustentable a nivel internacional.
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