
Los incendios forestales representan una amenaza que va más allá del avance de las llamas. El humo generado durante estos fenómenos contiene una combinación de partículas contaminantes y gases tóxicos que pueden afectar la salud de las personas, incluso en zonas alejadas del lugar donde ocurre el siniestro.
Durante los últimos meses, distintos incendios registrados en Europa han encendido las alertas de especialistas debido al impacto que la contaminación del aire puede tener en la población. La exposición al humo puede provocar desde molestias temporales, como irritación en ojos y garganta, hasta complicaciones respiratorias y cardiovasculares, especialmente en personas con enfermedades previas.
Vacaciones de verano seguras, la prevención comienza en casa: Gobierno de ChedrauiSe registra aparatoso accidente vial en San Andrés CholulaDe acuerdo con la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses), los incendios de vegetación liberan sustancias que pueden representar un riesgo para el organismo. Entre los principales contaminantes se encuentran las partículas finas, consideradas uno de los elementos más peligrosos debido a que pueden ingresar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo.
Otro de los componentes presentes en el humo es el monóxido de carbono, un gas que puede afectar la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno. Además, durante la combustión pueden liberarse sustancias químicas como dióxido de carbono (CO₂), compuestos orgánicos volátiles como formaldehído, benceno y acroleína, así como otros elementos que dependen del tipo de material que se queme.
Cuando el fuego alcanza construcciones, vehículos u otros objetos fabricados con materiales industriales, el humo puede incorporar nuevos contaminantes que incrementan los riesgos para quienes se encuentran expuestos.
Aunque las personas que viven cerca de un incendio tienen una mayor exposición directa, el humo también puede afectar a comunidades ubicadas a varios kilómetros de distancia. Esto ocurre porque las partículas contaminantes pueden desplazarse mediante las corrientes de aire y permanecer suspendidas durante horas o incluso días.
Entre los grupos con mayor riesgo se encuentran las personas adultas mayores, niños pequeños, bebés, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades como asma o padecimientos respiratorios crónicos. En estos sectores, la exposición al humo puede provocar una descompensación de enfermedades que anteriormente estaban bajo control.
El neumólogo francés Bruno Crestani explicó que los efectos del humo no se limitan al sistema respiratorio, ya que algunas partículas pueden ingresar al sistema circulatorio y relacionarse con problemas como alteraciones cardiovasculares, complicaciones en personas con diabetes, infartos o accidentes cerebrovasculares.
La Organización Meteorológica Mundial también ha advertido que los incendios forestales pueden generar una mezcla contaminante capaz de deteriorar la calidad del aire en regiones alejadas del punto donde se origina el fuego. Esto convierte a los incendios en un problema que puede extenderse más allá de las zonas afectadas directamente por las llamas.
Uno de los sectores con mayor exposición son los bomberos, quienes enfrentan concentraciones elevadas de humo durante las labores de control y extinción. Sin embargo, el riesgo no desaparece cuando el fuego es apagado, ya que durante las tareas de vigilancia, limpieza e investigación todavía pueden existir restos de hollín y materiales contaminados.
Los efectos de esta contaminación también han sido estudiados desde la perspectiva de salud pública. Un análisis publicado en la revista The Lancet estimó que miles de muertes en el mundo pueden estar relacionadas con la exposición a partículas finas provenientes del humo de incendios forestales.
Ante episodios de contaminación provocados por incendios, especialistas recomiendan que la población reduzca el tiempo al aire libre, mantenga cerradas puertas y ventanas y evite realizar ejercicio en exteriores cuando la calidad del aire sea deficiente. Para personas vulnerables, el uso de mascarillas FFP2 puede ayudar a disminuir la inhalación de partículas contaminantes.
Las autoridades sanitarias también aconsejan ventilar los espacios únicamente cuando las condiciones del aire sean favorables, apagar sistemas de ventilación durante periodos de alta contaminación y buscar atención médica si aparecen síntomas como dificultad para respirar, irritación intensa o empeoramiento de enfermedades respiratorias.
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