Un reciente descubrimiento realizado por un equipo internacional de astrónomos ha sacudido la comunidad científica: una galaxia espiral, ubicada a casi mil millones de años luz de la Tierra, alberga un agujero negro supermasivo que podría representar una amenaza futura para nuestra galaxia, la Vía Láctea, y nuestro propio planeta.
IMDP realizó el primer Torneo Municipal por la Inclusión de Fútbol 2025En San Pedro Cholula Armenta inaugura décima Casa Carmen SerdánEl hallazgo, realizado por un equipo liderado por la Universidad CHRIST de Bangalore, ha revelado que este agujero negro tiene una masa miles de millones de veces superior a la del Sol y está alimentando chorros de radio colosales que se extienden a lo largo de 6 millones de años luz, convirtiéndolo en uno de los más grandes conocidos hasta la fecha en una galaxia espiral.
Lo que hace este descubrimiento aún más impactante es que los chorros de radio son típicamente asociados a galaxias elípticas y no a galaxias espirales como la nuestra. Este hallazgo desafía las creencias previas sobre la evolución de las galaxias, lo que obliga a los astrónomos a reconsiderar cómo se desarrollan estos sistemas galácticos y cómo los agujeros negros supermasivos influyen en ellos.
La pregunta ahora es si la Vía Láctea, que también alberga un agujero negro supermasivo en su centro, podría tener un destino similar. Este agujero negro, conocido como Sagitario A estrella, tiene una masa de alrededor de 4 millones de veces la del Sol y actualmente se encuentra en un estado relativamente tranquilo. Sin embargo, los astrónomos advierten que si un evento catastrófico, como la absorción de una nube de gas, una estrella o incluso una pequeña galaxia enana, ocurriera cerca de Sagitario A estrella, podría desatar una actividad explosiva, similar a los chorros detectados en otras galaxias.
Estos eventos, conocidos como Eventos de Disrupción de Marea, han sido observados en otras partes del universo, pero aún no se han detectado en la Vía Láctea. Si algo similar sucediera en nuestra galaxia, los chorros que emergieran podrían tener consecuencias catastróficas.
Si un chorro de radio poderoso llegara a apuntar hacia el sistema solar, las consecuencias podrían ser devastadoras. La radiación intensa podría:
Erosionar las atmósferas planetarias, incluyendo la de la Tierra.
Daño en el ADN, aumentando las tasas de mutación en los seres vivos.
Degradación de la capa de ozono, lo que expondría a la superficie de la Tierra a niveles peligrosos de radiación solar.
En el peor de los casos, si la Tierra se viera directamente expuesta a un chorro, podría producirse una extinción masiva similar a los eventos cataclísmicos que se han observado en el pasado.
Una tercera posibilidad es que estos chorros cósmicos puedan alterar el medio interestelar e interferir con la formación de nuevas estrellas, como se ha visto en la galaxia en la que se centró este descubrimiento. De ser así, la Vía Láctea podría enfrentar cambios profundos en su estructura y evolución.
Los astrónomos señalan que es difícil predecir con exactitud cuándo o si la Vía Láctea generará chorros de radio a gran escala, ya que este fenómeno depende de diversos factores. Sin embargo, hay indicios de que la Vía Láctea ya ha tenido chorros en el pasado, y algunos científicos sugieren que podrían volver a ocurrir en el futuro. Lo que está claro es que este tipo de eventos son impredecibles y podrían ocurrir en cualquier momento, afectando tanto a la galaxia como a los sistemas planetarios cercanos.
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