
La ofensiva del gobierno de Estados Unidos contra el crimen organizado volvió a escalar tras el anuncio de un nuevo programa de recompensas dirigido a ubicar a dos presuntos integrantes de alto rango de la organización Mara Salvatrucha, grupo señalado por autoridades como una de las estructuras delictivas más violentas con presencia en Centroamérica y Estados Unidos.
La medida fue dada a conocer por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que detalló que la estrategia forma parte de sus acciones de cooperación internacional contra redes criminales transnacionales. El objetivo es obtener información que permita la detención o condena de dos personas identificadas como piezas clave dentro de la estructura de la pandilla.
Gobierno federal y estatal mantienen estrategia preventiva de desastres en la Sierra NorteVen por tu botana o bebida a Seúl Cafecito, un pedacito de Corea en PueblaDe acuerdo con el anuncio oficial, se ofrece una recompensa de hasta 10 millones de dólares por datos que conduzcan a la captura o procesamiento de Yulan Adonay Archaga Carias, conocido también con el alias de “Porky”. De forma paralela, se estableció un pago de hasta 5 millones de dólares por información relacionada con Víctor Eduardo Morales Zelaya.
Las autoridades estadounidenses señalan que ambos individuos estarían vinculados con operaciones de la MS-13 en Honduras, donde presuntamente desempeñan roles de liderazgo dentro de una red dedicada a diversas actividades ilícitas.
Entre los delitos que se les atribuyen se encuentran el tráfico de drogas, el lavado de dinero, así como hechos violentos como homicidios y secuestros. También se les relaciona con el traslado de grandes cantidades de cocaína hacia territorio estadounidense, una de las principales fuentes de financiamiento de la organización, según el comunicado.
El vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, explicó que este tipo de recompensas forman parte de una estrategia para incentivar la colaboración de informantes y fortalecer los esfuerzos internacionales contra estructuras criminales que operan fuera del alcance directo de la justicia estadounidense.
La MS-13 ha sido identificada por agencias de seguridad como una pandilla con presencia transnacional, con influencia en países como El Salvador, Honduras y Guatemala, además de redes operativas en distintas ciudades de Estados Unidos. Su actividad ha sido asociada a hechos de violencia y al control de territorios mediante el uso de la fuerza.
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