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Jueves, 3 de Abril de 2025

Estudio revela cómo la comida chatarra afecta al cerebro

Solo cinco días de consumo de comida chatarra pueden alterar significativamente la función cerebral, incluso en personas sanas
Domingo, 30 de Marzo de 2025 21:08
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Municipios Puebla

Un reciente estudio publicado en Nature Metabolism ha revelado preocupantes hallazgos sobre los efectos de los alimentos ultraprocesados en la salud cerebral, en especial en lo que respecta a la sensibilidad a la insulina y el sistema de recompensa. Según la investigación, realizada por el Centro Alemán para la Investigación de la Diabetes y otras instituciones científicas, solo cinco días de consumo de comida chatarra pueden alterar significativamente la función cerebral, incluso en personas sanas.

Obispo Auxiliar pide por víctimas de la violencia en PueblaLadrones que operan en Facebook asaltan a una familia en TeotlalcingoLos efectos observados no son menores. Después de una corta exposición a productos ultraprocesados, como refrescos, dulces y snacks, los participantes mostraron una disminución en la sensibilidad cerebral a la insulina. Este fenómeno es un factor clave en el desarrollo de la obesidad y la diabetes tipo 2, enfermedades que están en constante aumento en diversas partes del mundo, incluida España, donde los índices de obesidad continúan siendo alarmantes.

Obispo Auxiliar pide por víctimas de la violencia en PueblaLadrones que operan en Facebook asaltan a una familia en TeotlalcingoLa ciencia detrás del estudio

La investigación involucró a 29 hombres sanos de peso normal, quienes fueron divididos en dos grupos. Un grupo mantuvo su dieta habitual, mientras que el otro aumentó su ingesta en 1,500 calorías adicionales provenientes de alimentos ultraprocesados. Tras solo cinco días de esta dieta, los resultados fueron sorprendentes. Los participantes del segundo grupo presentaron un incremento en la grasa hepática y alteraciones cerebrales, especialmente en las áreas responsables de la regulación de la insulina y el sistema de recompensa. Estos cambios no desaparecieron al regresar a una dieta equilibrada, sugiriendo que el daño podría ser duradero.

El estudio también señaló que estos efectos en el cerebro son similares a los que se observan en personas con obesidad mórbida, lo que subraya la rapidez con la que la comida ultraprocesada puede influir en el organismo.

Preocupación por el futuro

Los expertos en nutrición y endocrinología se han mostrado preocupados por las implicaciones de estos hallazgos. Ana Belén Crujeiras, directora del grupo de Epigenómica en Endocrinología del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), señaló que este estudio proporciona evidencia de que el cerebro juega un papel crucial en el desarrollo de la obesidad, algo que podría pasar desapercibido si solo se observa el tejido adiposo. “La obesidad no solo es un problema del tejido graso. El verdadero problema radica en el control del apetito, que se origina en el cerebro,” explicó Crujeiras.

Irene Bretón, coordinadora del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), también expresó su preocupación por la rapidez con la que se producen estos cambios. “Vemos que los efectos ocurren en muy poco tiempo, por lo que la intervención debe ser precoz, para evitar la alteración permanente del sistema de control del apetito,” indicó Bretón. La preocupación aumenta aún más cuando se piensa en los niños y adolescentes, quienes están expuestos a estos alimentos desde edades tempranas.

La urgencia de regular la comida ultraprocesada

El estudio subraya un punto clave: la exposición repetida a comida ultraprocesada podría desregular el sistema de control del apetito a largo plazo, favoreciendo la ganancia de peso y aumentando el riesgo de enfermedades metabólicas. Es por eso que los expertos abogan por una regulación más estricta de estos productos, similar a las políticas implementadas para el consumo de alcohol o tabaco.

En México, donde el consumo de productos ultraprocesados también es alarmante, especialistas en nutrición han enfatizado la necesidad de tomar medidas preventivas. La prevención temprana y una mayor educación sobre los peligros de estos alimentos son esenciales para frenar el aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2.

La advertencia es clara: la comida ultraprocesada no solo afecta el cuerpo físicamente, sino que también modifica los procesos cerebrales que controlan el hambre y la saciedad. Si no se actúa con urgencia, las generaciones futuras podrían enfrentar problemas aún más graves para revertir estos cambios en su salud cerebral y metabólica.

 

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foto cortesía 

xmh

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