
Cada uno puede escuchar lo que desee de las elecciones en Coahuila. Los ciudadanos son los que más importan. Los partidos, instituciones jerárquicas, sus dirigentes pretenden hablar por todos, no solo por los suyos. No solo Morena fue severamente castigado, también los demás partidos. Con excepciones, un partido local y el PT, que compitieron en coalición, lograron más del mínimo legal para mantener el registro local, 3% de los votos, para nadie más ensordecedor el mensaje que para la grandilocuente dirigencia del PAN.
No se dice, porque no se sabe. El lugar propio de las oposiciones es el refugio de la balcanización de la política. El PRI luce arrollador en Coahuila, inexistente en más de 20 estados; lo mismo sucede con el PAN en sus lugares de amplio respaldo. El PAN puede inferir de Coahuila que habrá de ser ratificado en los lugares que gobierna, pero la lucha política requiere mucho más de quien se asume y es el principal partido de oposición.
Los tibios panistasHecho en México... pagado por ustedLa dirigencia nacional deberá matizar su política de rechazo intransigente a alianzas. Si pretenden derrotar al régimen obradorista, que luce señales de claro deterioro, las oposiciones PAN, MC y PRI deberían coincidir donde la suma signifique la oposición, esto es una fuerza capaz de contener a la coalición que gobierna y los amenaza. El sistema electoral es de mayoría simple, incluso para órganos legislativos, por lo mismo, debe haber pragmatismo. La resistencia para hacerlo es funcional al régimen. Lo entiende bien Dante Delgado y su decisión no es la de mejor solo que mal acompañado, sino el de una oposición dividida, el mejor regalo al obradorismo.
Coahuila en muchos sentidos está muy vinculado a Nuevo León, mucho más el sur de Saltillo a Monclova. La elección de gobernador en ese estado es de pronóstico reservado. A MC, su gobernador y dirigencia, se le está presionando para abrir espacio a la alternancia en favor de Morena. Mientras, Jorge Romero, dirigente del PAN, a contrapelo de la postura de sus correligionarios regios, ha resuelto no ir en coalición con el PRI. Si se repite lo de Coahuila, a pesar de su larga historia y presencia política, los azules podrían volverse redundantes. No lo merecen, pero las razones, intereses o los miedos del dirigente se imponen.
Coahuila no es el país, pero al menos allí es claro que los programas sociales han perdido fuerza para movilizar votantes por Morena. Los beneficiarios superan con creces al medio millón; Morena obtuvo la mitad. El mal perdedor de siempre invoca trampa y dice que fue el dinero el que resolvió la elección. Ellos decían que es tonto quien piensa que el pueblo es tonto, por qué no abrir un poco de espacio a la autocrítica y decir que en un estado en el que no hay impunidad y que junto con Yucatán es el más seguro del país vuelve imposible que Morena gane credibilidad y pueda plantarse como alternativa de gobierno.
Es inevitable que el resultado desastroso de Morena se pretenda endosarlo a López Beltrán. Es un exceso, al menos si se refieren a las destrezas operativas del hijo pródigo. Sí lo es, pero en otro sentido y no solo él sería el responsable, esto es, el escándalo derivado de la corrupción que ahora no solo castiga en imagen del grupo gobernante, también sucede en el frente judicial, como se advierte de la exigencia admonitoria de EU para que se detengan a funcionarios morenistas coludidos con el narcotráfico y las evidencias que resultan de las investigaciones de la FGR sobre el contrabando de combustible. Todos los caminos de la venalidad conducen a Palenque.
Una golondrina no hace verano. Las elecciones de Coahuila ocurrieron en una razonable normalidad más allá de los reclamos exculpatorios de los perdedores. Las elecciones de 2027 difícilmente se darán en el mismo contexto. El régimen se ha desnudado y en el afán de mantenerse en el poder, no solo modifica la Constitución, asunto grave, pero todavía más es desaparecer a la justicia electoral o la ostensible colonización de los órganos electorales. Ya se sabe que el clientelismo no da para definir elecciones, pero persiste y el miedo a la derrota puede volverse estructura de choque, movilizar para reprimir, para reducir materialmente al adversario. Pero no es allí el problema mayor. En Coahuila los delincuentes están a raya y esa es la mayor singularidad. ¿Que habrá de ocurrir en las amplias regiones con dominio criminal? Asunto de la mayor preocupación.
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Columna de Federico Berrueto en SDP Noticias
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