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Domingo, 12 de Julio de 2026

¿Qué dejó realmente el Mundial 2026 a México?

El torneo generó mayor actividad turística, empleos temporales y aumentos en las tarifas hoteleras, pero todavía no existen datos suficientes para confirmar un impacto económico permanente.
Domingo, 12 de Julio de 2026 14:21
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Diego Juárez

Ciudad de México.— El paso del Mundial 2026 por México dejó estadios llenos, una mayor actividad turística, contrataciones temporales y un incremento en el consumo de servicios dentro de las ciudades sede. Sin embargo, el balance disponible todavía es provisional y no permite asegurar que la competencia haya provocado una transformación económica permanente.

México recibió 13 de los 104 partidos del torneo, disputados entre el 11 de junio y el 5 de julio en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Aunque la competencia internacional continúa, los encuentros programados en territorio mexicano ya concluyeron, lo que permite observar sus primeros efectos sobre el turismo, el empleo, los precios y la movilidad.

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El impulso económico se concentró principalmente en las actividades vinculadas con los visitantes. Hoteles, restaurantes, bares, servicios de transporte, comercios, aerolíneas y empresas de entretenimiento estuvieron entre los sectores con mayores oportunidades de captar el gasto generado alrededor de los partidos y festivales públicos.

Antes del inicio de la competencia, el Banco de México ya advertía que los beneficios no serían uniformes. Solamente 16.1% de las empresas con más de 100 trabajadores esperaba un incremento en su demanda por el Mundial. La proporción alcanzaba 18.3% entre las compañías no manufactureras, frente a 11.9% en el sector manufacturero.

Las expectativas eran mayores en las entidades anfitrionas. En el sector de servicios, 31.3% de las empresas consultadas en Jalisco anticipaba un aumento en la demanda, mientras que en Ciudad de México la proporción era de 29.1%. Las compañías esperaban principalmente un mayor consumo de hospedaje, alimentos, bebidas, transporte, prendas deportivas y servicios de entretenimiento.

Los empresarios también consideraban que el efecto sería predominantemente temporal. En Nuevo León, 56.9% de las compañías que preveían un aumento en las ventas esperaba que este ocurriera durante la celebración del torneo; en Jalisco, la proporción fue de 42.1%. En Ciudad de México, una parte importante consideraba que el movimiento comenzaría antes del evento, pero muy pocas empresas anticipaban que los beneficios aparecerían únicamente después de su conclusión.

En la capital del país, el Gobierno local reportó 3.7 millones de visitantes, una ocupación hotelera superior a 80% y una derrama económica estimada en 45 mil millones de pesos, con la expectativa de superar los 50 mil millones al finalizar todas las actividades relacionadas con el torneo. La administración capitalina atribuyó el cálculo a la Cámara Nacional de Comercio local.

No obstante, otras estimaciones empresariales situaron el impacto en 22 mil 678 millones de pesos, con alrededor de 1.1 millones de turistas y cerca de 80 mil empleos temporales. La diferencia entre ambas mediciones indica que emplearon periodos, conceptos o metodologías distintas, por lo que las cifras deben interpretarse como cálculos preliminares y no como un resultado económico definitivo.

La derrama económica tampoco equivale necesariamente a una ganancia neta para la ciudad. Para determinar el beneficio real será necesario descontar el gasto público, los costos de operación, los recursos que no permanecieron en la economía local y el posible desplazamiento de turistas que habrían visitado México sin la realización del torneo.

Uno de los efectos más visibles estuvo en los precios del hospedaje. Durante el inicio de la competencia, las tarifas hoteleras registraron fuertes incrementos en las tres sedes mexicanas. En Ciudad de México, el precio máximo promedio llegó a rondar los 410 dólares por noche, por encima de los 403 dólares reportados en Nueva York durante el mismo periodo.

Este comportamiento muestra que parte del beneficio de la industria hotelera provino de elevar el precio de las habitaciones y no únicamente de incrementar la ocupación. También evidencia que un evento multitudinario puede beneficiar a los prestadores de servicios y, al mismo tiempo, encarecer temporalmente la estancia para visitantes y residentes.

En materia laboral, las contrataciones se concentraron en atención al cliente, comercio, transporte, seguridad, limpieza, logística, hospedaje y alimentos. Sin embargo, la estimación de 80 mil puestos temporales no permite saber cuántas plazas continuarán una vez terminada la actividad mundialista ni si se convertirán en empleos con mejores salarios y condiciones.

El componente con mayores posibilidades de convertirse en un beneficio duradero es la infraestructura de movilidad. En Ciudad de México se anunciaron más de 5 mil millones de pesos para obras que incluyeron 100 kilómetros de electromovilidad, mantenimiento en alrededor de 50 kilómetros del Metro y 34 kilómetros de ciclovías, para alcanzar casi 200 kilómetros de infraestructura nueva o rehabilitada.

El Gobierno capitalino aseguró que el torneo funcionó como acelerador de más de 2 mil obras permanentes, entre ellas la renovación de escuelas, canchas, drenaje, espacios públicos y sistemas de transporte. También informó que más de 120 mil personas llegaron y salieron del estadio mediante transporte público durante cada jornada, apoyadas por la modernización del Tren Ligero y dispositivos especiales de movilidad.

La utilidad de estas inversiones dependerá de que las obras funcionen correctamente, reciban mantenimiento y reduzcan los tiempos cotidianos de traslado. Una infraestructura inaugurada para cumplir con una fecha deportiva solo puede considerarse legado cuando continúa prestando servicios después de que desaparecen los visitantes.

El Mundial también permitió desarrollar experiencia en la coordinación de policías, servicios médicos, protección civil, limpieza, transporte y atención a multitudes. Esta capacidad institucional podría ayudar a las ciudades mexicanas a atraer futuros conciertos, convenciones y competencias internacionales.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos advierte que los grandes acontecimientos pueden generar empleo, turismo, inversión e infraestructura, pero señala que su impacto debe medirse de manera integral y durante varios años. Una evaluación confiable debe incluir costos públicos, beneficios sociales, efectos ambientales y la distribución del dinero entre empresas y comunidades.

El primer balance muestra que el Mundial produjo una inyección intensa y localizada de actividad económica, especialmente durante los días de partido. Las ciudades sede recibieron visitantes, elevaron tarifas, contrataron personal y aumentaron la demanda de distintos servicios, pero esos resultados no demuestran todavía un crecimiento nacional sostenido.

El verdadero legado no se medirá únicamente por el dinero gastado durante algunas semanas. Dependerá de que continúen llegando turistas, que los trabajadores temporales encuentren nuevas oportunidades, que los pequeños negocios conserven parte de la demanda y que las obras de transporte beneficien diariamente a la población.

Por ahora, el Mundial dejó en México una celebración multitudinaria, ingresos concentrados en determinados sectores y una serie de proyectos urbanos acelerados por el torneo. Determinar si esos efectos se convierten en desarrollo permanente requerirá evaluaciones posteriores y datos comparables durante los próximos años.

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Djs


 





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